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El Destino y la Libertad
por Steven Forrest (traducido
por Brian
Habit)
3 de diciembre 2001
NOTA: A continuación está una
traducción de un artículo escrito por el astrólogo Steven Forrest sobre la
astrología, el destino y el libre albedrío. El artículo original en inglés
está en
http://www.sevenpawspress.com/freedom.html
A menudo Jodie y yo somos preguntados
comentar respecto al debate viejo sobre "el destino contra el libre albedrío."
Nuestra respuesta corta es un foco muy enfático en la responsabilidad, la
creatividad y la opción personales. Aquí está la respuesta larga. (Este
artículo fue publicado originalmente en la revista The Mountain Astrologer.)
También, vea nuestra página sobre la astrología evolutiva.
La Francachela de un
Tonto
¿El libre albedrío? ¿El destino? Como
astrólogo, actualmente usted está bajo presión de elegir sus armas. ¿A
quiénes apoya?
Las analogías: ¿Es usted un gravar-y-gastar Liberal o un viejo Conservador
pesado? Elija UNO. ¿Absolutamente le ENCANTA la mayonesa o se despierta a
las cuatro de la mañana ODIÁNDOLA apasionadamente? Preguntas absurdas, ¿eh?
El debate interminable sobre “el hado
contra el libre albedrío” es igualmente absurdo, y por lo tanto llena a la
gente absurda de gran entusiasmo. Ambos principios tienen validez; ambos son
relevantes a qué sucede realmente en nuestras vidas.
El Hado es Cierto
Todos envejecemos, o morimos antes.
Comenzamos bajos, llegamos a ser más altos. Por lo general nos ponemos más
redondos, más sabios, más ciegos, más sordos. Acabamos muertos. Lo es todo
previsible. La astrología puede agregar los detalles – ¿Mercurio en
conjunción con su Medio Cielo? El hado le atraerá a cierta clase de trabajo
o de papel social en el cual la comunicación y el intercambio de datos sean
centrales. ¿Un novelista brillante? ¿Ventas por teléfono? ¿El chismoso del
pueblo? Cualquiera de los de arriba. Usted elige, con su sudor,
determinación, y la fuerza de voluntad. Pregúntele a cualquier novelista. Y
eso nos indica...
La Libertad es Cierta
Dentro de las restricciones del Hado,
elegimos. Allá en la New Age, había la noción que "creamos la realidad por
nuestros pensamientos." Mientras que era un principio útil de muchas maneras,
los extremos tontos se pegan a él como los papparazzi a un ídolo de cine que
había caído en desgracia. En mis libros y conferencias, me sentía siempre
como tal cascarrabias al indicar que ninguna cantidad de visualización
creativa iba a cambiar a la mayoría de nosotros en los Centros de los
Chicago Bulls o en los supermodelos. Pero sí elegimos, y nuestras elecciones
tienen un marcado poder para conformar nuestras vidas. De vez en cuando, y
en las horas previsibles por la astrología, todos enfrentamos encrucijadas
existenciales. Allí, activamente o pasivamente, seleccionamos un camino que
defina y delimite por siempre nuestras biografías. ¿Me caso con esta
persona? ¿Me traslado a Wyoming? ¿Vuelvo a ser estudiante?
Pero la Respuesta
Ya Está Allí en la Carta...
Así dicen los deterministas radicales,
cuyas voces y filosofías se observan en mucha de la astrología antigua que
se está recuperando actualmente. Manilius, un astrólogo del primer siglo A.
de C., escribió, "las Parcas controlan el mundo y todas las cosas son
establecidas por la ley estable. Y más adelante: "Nadie pueden renunciar lo
que se le da, o poseer lo que no se le no da, ni puede agarrar por sus
oraciones las fortunas que se le negaron o escapar lo que le presiona: cada
uno debe soportar su propia suerte."
Ésta es la filosofía quintaesencial estoico
que estuvo extendido en el ambiente intelectual durante una cantidad
considerable del período clásico. ¿Es incorrecto? Ciertamente es demostrable
que una cantidad espantosa de detalle sobre nuestras vidas está realmente
allí en la carta natal. Además, nuestra capacidad de resolver y de articular
ese detalle se extende rápidamente por el trabajo que los astrólogos
neoclásicos actuales hacen... y les bendiga a todos, de mi amigo Rob Hand y
todos los demás. Rob dice, "Nunca confunda el libre albedrío con la técnica
mala." Es un buen punto y bien hecho, pero como la mayoría de los chistes
breves tiene mucho octano emocional. Necesitamos evitar de encender la
cerilla de "tomar partido" dondequiera cerca de ello, o volvemos a la
francachela del tonto: los debates tontos y sin salida sobre "el hado contra
el libre albedrío" que huele a los argumentos filosóficos de un centro de
enseñanza secundaria o la teología escolástica del siglo XIV.
La verdad real, creo, se encuentra en el
intersticio de las dos perspectivas, en ese siempre cambiante punto liminal
de la paradoja: la libertad se entreteja por el hado como los vasos
sanguíneos se intercalan entre sus huesos.
Así Que ¿a Quiénes
Apoya?
Fácil. A mis clientes. Cualquier persona
que realmente ha comprendido el mensaje elemental de la astrología es un
gran respetador de la individualidad humana. Somos un grupo maravillosamente
variado de criaturas, cada uno con nuestros propios talentos, líos
psicoespirituales, y fracasos extraños. No soy ninguna excepción. Soy
bastante listo y leo mucho, pero según los estándars modernos no soy
especialmente culto--o educable--en el sentido formal. Mis habilidades están
más en las esferas humanas, creativas, e intuitivas, y ahora me doy cuenta
muy claramente que era mi Hado (aunque prefiero emplear la voz "Destino")
hacerme astrólogo de asesoramiento. Justo desde el principio mi interés ha
sido la manera de que la medicina astrológica choca con la conciencia de las
personas listas y libre de prejuicios que son ingenuas astrológicamente. El
formato de mis exploraciones ha sido siempre lo mismo: una carta astrológica,
un par de sillas, y dos horas o así. Eso ha sido mi lienzo en blanco, y lo
he pintado creo que ya lo he hecho quince mil veces. Los requisitos de ese
formato diario me han predispuesto a la garra que procede de la simplicidad,
el agarrar lo esencial, y la claridad de la presentación. No es que los
detalles astrológicos minúsculos de córcholis me aburran; es que no son muy
útiles cuando tengo dos horas con un cliente. Y soy impulsado por el cliente,
no por la teoría.
El Hado Contra el
Destino
En el diccionario los significados de las
dos voces no son muy distintos, pero desde luego tienen una distinta
resonancia emocional. El destino suena mucho más inspirante. Las
distinciones tienen raíces más profundas que la prestidigitación verbal tal
como llamar la vieja edad los "años dorados"--o interpretar los errores del
juicio astrológico como pruebas del "libre albedrío" del cliente, en
realidad. El hado y el destino son cosas bien distintas, creo yo. El destino
es más alto; tiene más que ver con su potencial, o dharma, o plan divino --
ponga su dinero en cualquier platillo le atraiga. El destino es algo para el
cual debemos esforzarnos; el hado es qué nos sucede si no hemos eso. Ambos
son evidentes en la carta natal. Mi tarea con un cliente siempre ha sido
distinguir los dos, advertir del terro resbaladizo del Hado, y para alentar
la realización del destino. Claramente, tal método es vacío si no honro la
capacidad del cliente de elegir -- y tiemblo correspondientemente ante su
capacidad para la lasitud, la rabia desplazada, la desesperación, etcétera:
La lista aburridamente familiar de los demonios con quienes la humanidad ha
estado librando batalla desde el principio.
Cavar Nuestra Propia
Fosa sin Darnos Cuenta
... es algo en el cual los astrólogos hemos
sobresalido por muchos años. Y por supuesto nuestra sociedad desencantada,
tecnócrata es siempre ansioso por ofrecernos las palas. Uno personalidad
local y secada a mano de la TV a otro: "Es Año Nuevo. Encontremos a un
astrólogo tonto para hacer algunas predicciones bobas." Rezo para que no
cavemos un hoyo este vez. Las apuestas son demasiado altas.
Lo Qué Creo Que Pasa
... es que ya se han derrumbado los
paradigmas viejos (referencia: la conjunción de Urano-Neptuno de 1991-1996).
Mucha gente ha experimentado la curación profunda y dolorosa (Plutón en
Escorpio, 1983-1995) y están listos para las perspectivas y las
posibilidades nuevas (Plutón en Sagitario, 1996-2008), si esas ideas nuevas
se les sienten correctas. Y un apetito afecta todo su gusto tan como era de
esperar como el menú de un restaurante basado en algún tema: la libertad.
Ése es Plutón en Sagitario otra vez, instigado y secundado por Urano y
Neptuno en Acuario. Una astrología que informa, aumenta, y amplifica la
libertad humana, mientras que le advierte con seriedad de las trampas a lo
largo del camino, está en armonía con el zeitgeist actual, mientras que una
astrología que simplemente y de mala muerte especifica su naturaleza y las
circunstancias con antelación anda desbaratado con los tiempos. Cierto o
falso, no será hecho caso, tan seguramente como usted ya ve colores menos
negros y más allí en los comercios centrales. ¿Cómo puede ser de otra manera
con Plutón, Urano, y Neptuno en tales signos que tienen fama por amar a la
libertad?
Tampoco es Solo un
Problema de las Relaciones Públicas
... aunque por supuesto es ésa también. Los
astrólogos neoclásicos están en su mayor parte correctos en decir que desde
una perspectiva técnica la astrología occidental del siglo XIX es inferior a
los métodos de los griegos y los romanos, y no digamos ya las tradiciones
védicas corrientes. Pero quiero observar que algo absolutamente
extraordinario ha sucedido en la astrología occidental durante las seis o
siete últimas décadas. Hemos experimentado un renacimiento, y como la
mayoría de los renacimientos es realmente duro entenderlo desde dentro del
proceso. Aquí es lo que hemos logrado: Hemos fundido una astrología
desmontada, aerodinamizada, y de solo los rudimentos probados con la
metafísica de la filosofía perenne, la sabiduría de la psicología analítica,
y las estrategias de ayudar de manera muy práctica de la sicoterapia
humanística. Hemos agregado un arsenal de dimensiones y técnicas
interpretativas nuevas y formidables: los asteroides, los puntos medianos,
los armónicos, la astro-cartografía, las cartas compuestas, y no digamos ya
el planeta Plutón. Lo hemos acelerado todo a la velocidad de la luz con los
computadores modernos. Sumamente importantemente, nos hemos librado de las
trabas sin salida del fatalismo radical del estoicismo. Hemos reconocido que
la Libertad es la sangre vital que corre por el hado, animándolo,
haciéndonos más de las bolas de billar newtonianas que se golpean y se
rebotan el uno del otro en la tronera de esquina. Y tenemos una literatura,
un conjunto de organizaciones, y un ejército de practicantes para probarlo.
Cósmicamente,
¿Por Qué?
La respuesta es que para que los astrólogos
estuviéramos listos para este momento acuariano/sagitariano de la historia
humana, creo yo. La humanidad está lista para nosotros y estamos listos para
la humanidad. No quiero parecer sin aliento aquí, pero ¿por qué se
encarnaron tantos astrólogos en el medio de este siglo? Para estar listos
para esta puerta de siete años por la cual estamos entrando.
Así Que ¿a Quiénes Apoya?,
Parte Dos
A la astrología. Ahora es absolutamente
imprescindible que evitemos una riña intestina idiota entre los "astrólogos
modernos" y los "neo-clasistas." En primer lugar, llamaría demasiado
atención fuera de otras cuestiones tácitas, tales como ¿dónde están los
veinteañeros en nuestras conferencias? ¿Dónde está la generación siguiente
de astrólogos? Y en esta edad del World Wide Web, ¿cómo vamos a hacer el
esfuerzo por los medios de comunicación que probablemente es esencial para
la aprobación a nivel general de la astrología? En primer lugar, el gran
mundo allí fuera bostezaría por nuestro debate, si es que notó algo. Y, en
nuestro abuso tonto de la libertad, una oportunidad única habría sido
empleada mal.
He apoyado con orgullo el Proyecto
Retrospección desde el principio. No sé mucho sobre la astrología védica,
pero le he dado la bienvenida también. La astrología occidental moderna no
es ninguna pieza de museo que se preservará de "las influencias que
corrompen" más que es la astrología clásica. Pongámoslas todas en la olla y
comencemos a remover. De manera darwiniana, algunas técnicas y perspectivas
probarán su utilidad, otras disminuirán... o, más probablemente,
desaparecerán en esos huecos medioambientales recónditos que llamamos los
Grupos de Presión que Persiguen los Temas Específicos. Por favor perdóneme,
Rob Hand y toda la gente que se queman las pestañas encima de los textos
antiguos, pero mi predicción es que la astrología neoclásica, y todos sus
trucos del oficio maravillosos y perdidos, serán asimilados en el edificio
que surge de la astrología moderna, en lugar del contrario. Quizás en algún
largamente esperado United Astrology Congress (Congreso Unida de la
Astrología) en una encarnación futura, celebrado en los cuartos amplios de
la renombrada Kepler College of Astrology (Escuela de la Astrología Kepler)
de Seattle, sabremos la respuesta -- aunque creo que, hasta cuando la
astrología de cien años más tarde nos salta a la vista, todavía uno neo-clasicista
y yo no estaríamos de acuerdo sobre lo qué realmente ocurrió. Esa astrología
no será "moderna." No será "neoclásica." Será mejor que ambos, y afirmará
que ambos son sus antepasados excéntricos y originales.
Sin embargo, hay un punto sobre el cual
estoy seguro personalmente: en la astrología cuántica del siglo XXI, un
grado encantador de imprevisibilidad será supuesto como el patrimonio de
cada hombre y mujer individuales, justo como ahora lo reconocemos como el
patrimonio de cada partícula subatómica. El precio de valerse de esa
imprevisibilidad será lo mismo que ha sido siempre: una receptividad a meter
la energía en el sistema de la mente, el cuerpo y el alma. Y el resultado
feliz: un salto a ese nivel no tan lejos donde el futuro de cada individuo
se ha convertido de repente en una multidimensionalidad inesperada.
© Brian Habit - The Proud
Phoenix, 2004
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