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LAS AGARRADERAS: LA
SINASTRÍA PRÁCTICA EN ACCIÓN
por Steven Forrest (traducido
por Brian
Habit)
February 20, 2002
NOTA: Este artículo salió por primera vez en
inglés en The Mountain Astrologer (Junio-Julio 2000).
¿Cuándo es la siguiente declaración la cosa
más triste, más amarga que usted nunca ha oído? "Siempre seré tu amigo."
Palabras dulces, la mayoría del tiempo. La amistad verdadera es preciada.
Pero a la mayoría de nosotros nos ha herido en lo vivo la voz "amigo" cuando
sale de la boca de alguien con quién estamos enamorados de una manera
romántica y de unión. Ser bajado a "amigo" significa el rechazo. Se quita
algo en el cual nos hemos jugado una parte grande de nuestras vidas. Lo
sabemos y nuestro amante lo sabe también.
La amistad verdadera es una cosa poco común
y maravillosa; no quiero quitarle importancia. Compartimos intereses;
celebramos cada uno los triunfos del otro y compartimos los fracasos y el
dolor. Compartimos los valores y las suposiciones. Abundan las comprensiones
tacitas. Como buenos músicos del jazz, incluso nos interrumpimos en
exactamente los momentos correctos y cómodos. Se puede sentir esa clase de
amistad inmediatamente. Usted conoce a alguien en una fiesta y hay un
sentido instantáneo de ver las cosas de la misma manera. Todo que hace un
amigo esta bien.
Compare esa clase de amistad relajada a la
turbulencia y a la complejidad emocional de una relación sexual sano y
adulto. No son contrarios, pero desde luego se sienten diferentes. Llegamos
a nuestras adolescencias y sabemos la distinción como sabemos la diferencia
entre besar a la abuelita y besar en el asiento trasero.
No queremos el contacto erótico con todos
que nos "caen bien"; generalmente no deseamos a nuestros amigos--y si esos
fuegos se despiertan, notamos que estamos a punto de confundir la cuestión
de una manera grave. Por otra parte, cuando nuestro amante dice, "siempre
seré tu amigo," sabemos lo que realmente quiere decir: Ya no quiero
acostarme contigo. No quiero mirarte a los ojos. Quiero que estés cerca pero
no tan cerca. Adiós.
Así que estamos hablando de dos clases muy
distintas de amor: la amistad y la unión. Coinciden a veces, pero saber la
diferencia nos ayuda a mantener nuestras vidas ordenadas. Entra la
astrología. Esa sensación feliz y relajada y afectuoso que tenemos cuando
estamos con desconocidos simpáticos--¿qué son sus correlativos astrológicos?
Básicamente se reduce a los interaspectos fáciles: los trigonos, los
sextiles, ciertas conjunciones específicas. El término "interaspectos"
empezó, que yo sepa, con Ken y Joan Negus. Bastante obviamente, se refiere a
los aspectos entre dos cartas--mi Venus en trígono con tu Sol. Es una
palabra útil y indudablemente llegara a ser parte de la semántica básica de
la práctica astrológica. Joan esta ida ahora, pero su trabajo seguirá vivo
en ese término.
En determinar la armonía astrológica entre
personas, agreguemos otra pieza al rompecabezas: la Casa VII. Si mis
planetas, especialmente los más suaves, se encuentran en tu Casa VII,
generalmente se siente que hay una conexión amistoso entre nosotros. Y otra:
Venus--si hay contactos fuertes y faciles de Venus entre nosotros,
probablemente nos caeremos bien a primera vista.
Naturalmente la mayoría de lo que hemos
heredado en las tradiciones astrológicas de sinastría idealiza la armonía
entre personas. Se cree reflexivamente que a fin de cuentas cuantos más los
interaspectos fáciles mejor. Y por supuesto los aspectos más duros-las
cuadraturas y las oposiciones--se ven de la manera contraria: si eres Aries
debes casarte con un Sagitario o un Leo (los trígonos) y evitar a los
Capricornios y los Cánceres (las cuadraturas). Pero esos interaspectos
fáciles correlacionan con la amistad mucho más que correlacionan con la
pasión. Hoy día las personas a menudo abandonan las relaciones por falta de
ese calor básico en la sangre. ¿Cuántos de tus amigos han abandonado un
vinculo sexual porque "algo faltaba"? Alrededor de tropecientos, ¿verdad? Y
¿cómo a menudo piensas que hubieras oído esas palabras en Kansas en 1910?
Con mucho menos frecuencia.
Los tiempos cambian, y a veces los
astrólogos deben sacar sus narices de sus libros anticuados y prestar un
poco de atención al mundo en perpetua evolución. Las realidades de lo que
llamo el matrimonio en este articulo cambia de forma rápidamente; nuestras
habilidades deben mantenerse al día si hemos de servir bien a nuestros
clientes y relacionarnos eficazmente con sus realidades y con sus valores.
Mi intención en estas paginas es compartir algunas de las técnicas y las
actitudes que han resultado ser más productivas y pertinentes para mí en el
contexto del asesoramiento sobre una relación que emplea la astrología
moderna--y para advertirte que te mantengas alejado de un poco del saber
popular planetario que ha dejado de ser útil.
Donde el matrimonio se podría equiparar con
la supervivencia, naturalmente se valoraba mucho "la armonía"-costara lo que
costara en términos de la magia, de la pasión, e incluso de la comunicación.
Se temía cualquier cosa, incluyendo la sinceridad, que podía echarlo todo a
rodar... y esa era una actitud razonable cuando la separación era
potencialmente peligrosa para la vida. Todo que importaba era que las dos
personas no le molestara el uno al otro de ninguna maneras que pudiera poner
en peligro esa estabilidad que salvaba la vida. Culturalmente, solo ahora
empezamos a dejar de ser dominado por esas creencias.
La armonía tiene atractivos obvios, pero
miremos de una manera tan penetrante como podemos su lado oscuro. Esos
aspectos "buenos" que somos enseñados a valorar pueden ponerse terriblemente
soporíferos. Cuando estamos en armonía con alguien, puede haber mucha
confabulación inconsciente en términos de mentiras en las cuales acordamos...
¡dos borrachos que deciden si están suficientemente sobrios como para llegar
a la tienda para comprar otro paquete de seis cervezas antes de que cierre
pueden estar en perfecta armonía el uno con el otro! ¡Así pueden ser los
trigones y los sextiles en acción! Justo mientras que los borrachos están a
punto de subir a su coche y posiblemente matarse o matar a otra persona, un
amigo aparece, se da cuenta de lo qué pasa, les afana las llaves del coche y
los echa fuera en el césped oscurecido. Es una situación desagradable;
muchas palabrotas y maldiciones--y muy posiblemente se salvan unas vidas.
Bienvenido a los aspectos "malos"... un término sin valor y engañoso del
cual los astrólogos realmente necesitamos librarnos.
Una persona soltera es una criatura
perfectamente viable hoy día. El matrimonio es difícil. ¿Por que molestarse
por eso? Incluso nuestras necesidades sexuales se pueden satisfacer de
diversas maneras, generalmente sin recriminaciones serias en el mundo
moderno. Hoy día, a menos que estamos severamente limitados por
consideraciones practicas o en necesidad grave de psicoterapia, tendemos no
elegir quedar en una relación en la cual "falta algo."
Así que ¿qué se necesita para que "algo"
este presente? En pocas palabras, lo que se necesita son muchos de los
mecanismos astrológicos que los planteamientos tradicionales nos enseñan a
temer, detestar, y evitar: aspectos "malos", mucha acción de Plutón,
componentes importantes que tengan que ver con la Casa VIII.
Vuelve a tus bancos de memoria y piensa en
una relación que no salió bien. Era apasionado, intenso, y lleno de la
sexualidad sagrada. Tu estabas seguro que tu vida se expondría en un nivel
más elevado de ese primer beso hacia adelante; eran destinados estar juntos.
Y seis meses más tarde: la otra persona se ha desparecido. ¿Tiene dificultad
en identificarte con eso? Pensaba que no. Ahora analiza esa relación desde
un punto de vista astrológico tradicional. Casi garantizado, puedes analizar
los resultados..."Ah, sí. Mira eso. Su desagradable y sicótico Plutón estaba
en cuadratura con mi pobre inocente Venus," etcétera. Un análisis detallado
de la configuración brindará una comprensión muy exacta de qué fallo--pero ¡mentirá
a ti con gran autoridad también! No hace caso en absoluto de las
posibilidades evolutivas más altas implicadas en esa configuración. Aun más
dramáticamente, esa clase de análisis astrológico fracasa rotundamente en
explicar la sensación de la pasión sagrada, por transitorio que fuera.
Continuará...
© Brian Habit - The Proud
Phoenix, 2004
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